Cuando llega el inviero, me meto a mi claustro, menos horas de sol, menos trabajo en el patio, menos compartir con los amigos, mas lectura y más chimenea, me paso las tardes noches pensando, yo soy de esas personas que no comprenden como no os preguntáis ¿por qué estamos aquí?, yo me lo pregunto en cada instante, desde los cuatro años aproximadamente trato de enterder la voz que hay dentro de mí...
Se que quien lee mi blog también se lo pregunta, porque los curiosos, los que me juzgan, ya se fueron aburridos. Se que os preguntáis, ¿qué carajo nos pasa por dentro?. ¿qué son los pensamientos?...
Pues bien, os voy a contar la conclusión de éste claustro (que echaba de menos). Los que pensamos, los que sentimos, los que vivimos éste fantástico mundo interior, tenemos un grave problema, y es que al igual como pensamos dejamos que los demás lo hagan, no interferimos, hemos llegado a la conclusión que cada uno es dueño de sus pensamientos. Juzgamos las acciones, por supuesto, damos un abrazo a quien lo necesita, pero no interferimos...
Me he dado cuenta de que ello me ha creado un grave problema, porque los demás si que tratan de interferir en los míos, en mis pensamientos, me convierten en víctima, cuando yo soy feliz, siempre fuí feliz en los ojos de mi Santa, y con esa premisa crecí, me convierten en super mujer, y yo soy de carne y hueso, me compadecen, y yo odio que me compadezcan, o me envidian y me tienen celos, y eso acaba dañandome. Para continuar conociéndome y saber ¿quien carajo soy?, y ¿qué quiero?, ¿por qué estoy aquí?, no basta con pensar y actuar, con buscar el sendero en el que me siento bien, también necesito que "Cuando las voces malditas callan, cuando todo esté en silencio, nada haya perturbado la bonita relación que tengo conmigo misma.
Pero cuando salga del claustro, de mi "Mundo de Cristal", encontraré a los; que opinan, a los que opinan...son pequeños puñales...

NO estas diciendo nada mamá.
Esther al grano, inquirió la abuela desde el lugar sin nombre.
Dejadme...


Siempre te lo dije ESther, no hagas caso de medios días habiendo días entenros...
Santa, no es hacer caso, es que llegan, opinan y no sé sacarles, tu en cambio estabas tan por encima de todo...¿cómo lo conseguiste?....
Por qué creía en mí Esther, por qué me quería, por qué mi felicidad nunca dependió de nada ni de nadie, era yo en la plenitud de mis pensamientos...es lo que tanto traté de explicarte, que siempre serías tú, pero tenías que entenderlo, y sobre todo, cerrar los canales de opinión, de tristezas de los demás, un día, sin saber cómo, lo conseguirás, que los demás no opinen, y ese día será el que entiendas, que les amas, que siempre estás...pero que no son imprescindibles para tú ser feliz...ese día serás feliz.
Bueno la tarea de la semana es clara, vamos a intentar que las voces de los demás callen y durante una semana al menos, escucharemos la nuestra...y veremos qué pasa...
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